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miércoles, 24 de abril de 2013

Y como queremos educar de forma CONSCIENTE: Una mirada crítica a la PSU !!!!


Los millonarios ingresos y el hermetismo que rodea al DEMRE, 
la oficina que administra la PSU

El año pasado, sólo por concepto de aranceles, este organismo -perteneciente a la U. de Chile- recaudó más de $ 7 mil 200 millones.

Prácticamente no existen auditorías públicas de cómo se gastan esos recursos: “Queremos mucha mayor transparecia”, reclama el minitro de Educación, Harald Beyer. Prácticamente no existen auditorías públicas de cómo se gastan esos recursos: “Queremos mucha mayor transparencia”, reclama el ministro de Educación, Harald Beyer.  

“Nosotros invertimos $ 5.200 millones al año en este sistema de admisión (universitario) y no se nos rinden cuentas. Queremos mucha mayor transparencia”.
Así de claro es el ministro de Educación, Harald Beyer, al momento de explicar por qué es partidario de licitar la Prueba de Selección Universitaria (PSU) -examen obligatorio para optar a un cupo de las 25 universidades tradicionales y que desde la admisión 2012 incluye a 8 privadas-, cuyo diseño e implementación históricamente ha estado en manos del DEMRE, organismo dependiente de la Universidad de Chile.

La propuesta provocó el rechazo inmediato del rector de ese plantel, Víctor Pérez, quien advirtió: “Por ningún motivo vamos a estar disponibles para privatizar el sistema de admisión a las universidades”. El resto de los miembros del Consejo de Rectores -que son los propietarios de la PSU-, secundaron esa postura.

Para algunos, el rechazo responde a que el DEMRE es el único organismo en el país que tiene la capacidad técnica que garantiza la fe pública de este instrumento. Para otros, sin embargo, hay otras razones que van desde la influencia que ejerce el Cruch con esta prueba hasta el millonario ingreso de recursos que muchos califican como un “negocio redondo”.

El histórico hermetismo
El Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional depende directamente de la vicerrectoría académica de la U. de Chile y cuenta con siete unidades (siendo las principales la de Construcción de Pruebas, de Estudios e Investigación, Logística e Informática).
Su director desde hace un año es Eduardo Rodríguez Silva, ingeniero civil en computación, quien se ha desempeñado en gerencias de empresas relacionadas a la gestión de tecnologías e información en Chile, Estados Unidos y Brasil.

Rodríguez -al igual que sus antecesores- ha procurado mantener un muy bajo perfil, cultivando el histórico hermetismo con que funciona esta repartición ubicada en una casa en Macul.
De hecho, casi no existen informes públicos respecto de cómo opera, tanto en lo económico como en lo técnico... pese a que la mayor parte de su presupuesto radica en millonarios fondos estatales.

Sólo el año pasado, la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) pagó más de $ 4 mil 710 millones para que 181 mil alumnos vulnerables de colegios municipales y particulares subvencionados rindieran la PSU sin desembolsar los $26 mil que cobran a cada postulante.
Si a ello se suman los 26 mil alumnos de colegios privados y los 71 mil rezagados (egresados en años anteriores) que también dieron el test, la cifra recaudada sólo por concepto de aranceles supera los $ 7 mil 200 millones en 2012.

Pero nadie tiene claro -excepto quienes administran el sistema- cómo se gastan esos dineros.
Consultada la Universidad de Chile, se excusaron de entregar información, siendo el único vocero en la materia el vicerrector académico, Patricio Aceituno.

Cláusulas de confidencialidad

Quienes han estado dentro del sistema -ex funcionarios- cuentan que quienes trabajan en el DEMRE en la construcción de las preguntas deben firmar cláusulas de confidencialidad. De allí, el hermetismo. También se les recomienda evitar hablar de aspectos técnicos y económicos del proceso.

Sin embargo, detallan que entre los ítems que se llevan el mayor presupuesto está la impresión de los facsímiles, tanto por el volumen de páginas como por las medidas de seguridad exigidas en esta etapa. De hecho el DEMRE establece que en las salas donde se fabrican los folletos esté prohibido el uso de teléfonos celulares, lápices y cámaras fotográficas digitales.
Por lo mismo, las imprentas deben contar con cámaras de seguridad, y una vez que han terminado su tarea deben entregar al DEMRE un DVD con el registro visual de los días en que se realizó el proceso.

Y cuando el material se traslada por avión, es acompañado por un “custodio” del DEMRE.
Además, una vez terminado el proceso, personal de la Unidad Logística del organismo se encarga de ir a las imprentas para destruir las planchas utilizadas en el proceso, incluso la tinta.

200 camiones repartiendo los facsímiles

El otro ítem que también se lleva parte importante del presupuesto es el pago de personal permanente, a lo que se suma la contratación de más de 20 mil personas entre examinadores y supervisores de locales en los días que se aplica la PSU.

La preparación de los delegados y coordinadores se realiza dos semanas antes de la fecha de la prueba, mientras que el resto de los participantes son preparados el día inmediatamente anterior a la rendición de los test.

En cuanto al traslado del material a lo largo del país, éste es licitado. En total, son entre 160 y 200 los camiones que se ocupan en la distribución de los test. Los folletos quedan en custodia en cuarteles policiales antes de la prueba (a costo cero). Y cuando el examen ha sido rendido, los ejemplares vuelven a esos lugares, desde donde regresan a Santiago.

27/F frustró cambio de casa

En los últimos 10 años, el DEMRE ha estado dos veces en el ojo del huracán. En 1999 su entonces director (Luis Valdivieso) salió tras enfrentar la filtración de preguntas, y en 2005 Lautaro Cisternas debió dar explicaciones en la Cámara de Diputados por otro evento similar.
Precisamente ese evento gatilló el proceso de digitalización al interior del organismo, ya que hasta ese minuto las comisiones -hay una por cada prueba- guardaban en tarjetas de cartón las preguntas que luego serían parte de los test.

Cisternas (que encabezó el organismo entre 2003 y 2010) recuerda que el plan también incluía trasladarse a un nuevo edificio “porque funciona en una residencia particular construida en torno a 1950, la que se ha ampliado inorgánicamente”.

Esa fase debería haberse completado en 2010, “pero el terremoto del 27/F obligó a cambiar las prioridades de la universidad”.

Cisternas recuerda que el DEMRE tenía un presupuesto acotado (que prefiere no revelar), “al cual me correspondía atenerme, solicitando aportes extras cada vez que la situación lo ameritaba”.
Críticas a la confección de preguntas y su seguridad
Y pese a una serie de modernizaciones -compras de lectores, programas computacionales y uso de nuevas tecnologías- las críticas a la construcción de la prueba persisten. La investigadora de la Universidad Católica, Mónica Silva, advierte que “muchos de los reparos que el Educational Testing Service (ETS) le hizo a la prueba en 2004 se mantienen en la reciente auditoría que hizo la empresa Pearson”.

De hecho, aunque este último documento destaca la calidad de los integrantes de las comisiones que preparan las pruebas (la mitad de ellos tiene al menos cinco años en el DEMRE o cuenta con estudios de postgrado), el documento advierte la falta de académicos externos en la confección de las preguntas y que cada comité (de prueba) asigna una cantidad diferente de tiempo para su trabajo, por lo que el énfasis en los temas que abordan no están estandarizados.
También Pearson cuestiona que el DEMRE no realice auditorías periódicas para detectar eventuales filtraciones de preguntas y critica que -en ocasiones- no hay suficiente claridad para los postulantes en las preguntas que incluyen en el test final. Sólo en el proceso de admisión 2012, documentos internos de la U. de Chile -revelados a requerimiento de la Ley de Transparencia- señalaron más de 200 reclamos de este tipo.

A fin de mes el gobierno volverá a analizar los posibles cambios al sistema de admisión con los rectores... Ahora es el DEMRE quien tiene que rendir examen.

FUENTE:
La Segunda

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